Washington. El presidente de Estados Unidos recibió en la Casa Blanca al presidente interino de Siria, Ahmed Al-Sharaa, un excombatiente rebelde que fue detenido por las autoridades estadounidenses en Irak en 2005 debido a sus conexiones con Al Qaeda. Durante una conferencia de prensa realizada en el Despacho Oval, el mandatario estadounidense expresó su confianza en el liderazgo de Al-Sharaa, calificándolo de "un hombre fuerte" y destacando el deseo de Estados Unidos de que Siria logre convertirse en un país próspero bajo su gobierno.
Al-Sharaa asumió la presidencia interina de Siria el 29 de enero tras liderar las fuerzas rebeldes que derrocaron al presidente Bashar al-Asad en diciembre de 2024. Esta visita representa la primera ocasión en que un jefe de Estado sirio ha estado en la Casa Blanca desde la independencia de Siria en 1946.
Al llegar a Washington, decenas de ciudadanos sirios se agruparon frente a la Casa Blanca para mostrar su apoyo al presidente interino, quien se tomó un momento para saludar a sus simpatizantes antes de abordar su vehículo oficial. La reunión con Trump se extendió por aproximadamente dos horas y se llevó a cabo a puerta cerrada.
Este encuentro se produce en un contexto en el que Estados Unidos ha levantado sanciones económicas que habían estado vigentes durante décadas contra Siria, bajo el régimen de la familia Al Asad. Al-Sharaa busca la eliminación de las restricciones que aún impiden la inversión extranjera y la reconstrucción del país.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca subrayó que esta reunión forma parte de los esfuerzos diplomáticos para promover la paz y la estabilidad en la región. Analistas consideran que el acercamiento de Washington hacia Siria puede ser descriptivo de un cambio significativo en la política estadounidense, lo que podría facilitar una colaboración más estrecha con las fuerzas estadounidenses en la lucha contra el grupo Estado Islámico y fortalecer alianzas regionales.
Al-Sharaa, nacido en Damasco en 1982, inició su trayectoria en el conflicto sirio como militante asociado a Al Qaeda y fue detenido durante seis años. Posteriormente, logró desvincularse de la organización, asumiendo el liderazgo de Hayat Tahrir al-Sham y, tras la caída del régimen de Al-Asad, fue nombrado presidente interino.
La recepción en la Casa Blanca simboliza un cambio notable en las relaciones entre Estados Unidos y Siria, lo que podría tener un impacto considerable en la estabilidad del Medio Oriente y en las iniciativas internacionales dirigidas a combatir el extremismo.


