En Kahramanmaras, en el sur de Turquía, las autoridades informaron que el número de muertos por el tiroteo en una escuela secundaria aumentó a 10 tras el fallecimiento de otra víctima en el hospital, lo que eleva la gravedad del suceso para la comunidad local. Además de los fallecidos, varias personas resultaron heridas y algunas permanecen en estado crítico.
El agresor, un alumno de 14 años identificado como Isa Aras Mersinli, abrió fuego en dos aulas, causando la muerte de un profesor y de ocho estudiantes e hiriendo a otros trece. Las autoridades confirmaron que el atacante también murió durante el incidente.
Se indicó que seis de los heridos estaban en estado crítico antes de que una de las víctimas falleciera a primeras horas del jueves, y que en total se registraron varias hospitalizaciones por las heridas sufridas. La policía informó que el atacante llegó con cinco armas y siete cargadores que pertenecían a su padre, un superintendente de policía retirado que fue arrestado tras el ataque.
El tiroteo ocurrió un día después de otro ataque en una escuela de la provincia cercana de Sanliurfa, donde un exalumno abrió fuego en una preparatoria, dejó 16 personas heridas y luego se suicidó. En relación con ese suceso, hasta el momento 20 personas permanecen detenidas.
Los ministerios del Interior y de Educación celebraron una reunión conjunta en Ankara sobre seguridad escolar, a la que asistieron ambos ministros, los 81 gobernadores provinciales, jefes de policía y directores provinciales de educación. La sede nacional de la policía informó que la foto de perfil del sospechoso en WhatsApp mostraba una imagen de Elliot Rodger, autor de un ataque en California en 2014.
El Ministerio de Familia y Servicios Sociales anunció la formación de un equipo para brindar apoyo psicosocial a estudiantes y familias y planeó una investigación exhaustiva de incidentes similares. Por otra parte, se celebraron los funerales de los ocho estudiantes, todos de 11 años, y de la profesora de matemáticas Ayla Kara, de 55 años.
Familiares de las víctimas relataron la angustia tras el ataque; un padre explicó que buscó a su hijo durante horas hasta que las fuerzas de seguridad confirmaron su fallecimiento y les permitió identificar los restos. En varias ciudades, cientos de educadores se reunieron para exigir mayor seguridad en los centros escolares.
La policía arrestó en los días siguientes a decenas de personas por publicaciones en redes sociales que aparentemente insinuaban la posibilidad de ataques similares. El ministro de Justicia, Akin Gurlek, informó que 67 usuarios de redes sociales fueron detenidos por mensajes dirigidos contra 54 escuelas.


