La tendencia del «bed-rotting», que se traduce como «pudrirse en la cama», ha cobrado gran relevancia en la vida cotidiana, especialmente entre la generación Z. Este fenómeno, que implica pasar largas horas en la cama sin apenas moverse, se ha convertido en un tema de conversación constante en redes sociales.
El «bed-rotting» no se limita a dormir más; se trata de una práctica deliberada que combina ver series, comer comida rápida y navegar en redes sociales como TikTok e Instagram. La etiqueta “rot-with-me” ha capturado la atención de millones, superando los 2,000 millones de visualizaciones en TikTok, reflejando un cambio generacional hacia un estilo de vida menos enfocado en la hiperproductividad.
Analistas sugieren que esta tendencia es una respuesta a la cultura del esfuerzo extremo que ha dominado en años recientes. La práctica se percibe como un refugio del estrés diario, pero expertos advierten que puede tener implicaciones negativas, especialmente en la salud mental.
Psicólogos como Jessica Gold y Scott Eilers destacan que el impulso de permanecer en la cama durante largos períodos puede estar relacionado con la evasión de emociones adversas, lo que podría contribuir a un aumento en la ansiedad y la depresión. Además, muchos jóvenes experimentan un «ciclo de la vergüenza», donde ese anhelo de descanso se convierte en sentimientos de culpa por no ser productivos.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda un enfoque diferente, sugiriendo que la cama debería ser un espacio exclusivo para dormir o para actividades íntimas, promoviendo así un sueño de calidad. La práctica del descanso activo e intencional podría ser la clave para equilibrar la necesidad de desconexión con el bienestar mental.



