La decisión del Gobierno de Estados Unidos afecta a comunidades sudanesas con presencia en el país y a las relaciones con organizaciones islámicas, y tiene implicaciones para la seguridad y la política exterior de actores locales vinculados al conflicto en Sudán.
El Departamento de Estado anunció la designación de la facción de los Hermanos Musulmanes en Sudán como organización vinculada al terrorismo, calificando al grupo como especialmente designado y anunciando su inclusión en listados que restringen sus actividades internacionales.
Según la cartera estadounidense, la facción ha utilizado violencia contra civiles para obstaculizar esfuerzos de resolución del conflicto sudanés y promueve una ideología islamista violenta; además la acusó de recibir apoyo y entrenamiento de la Guardia Revolucionaria iraní.
La medida conlleva el bloqueo de bienes e intereses de las personas y entidades sancionadas que se encuentren en el territorio estadounidense y prohíbe a ciudadanos y empresas de ese país realizar transacciones con ellas.
La decisión se enmarca en políticas previas de Washington que ya habían señalado a otras ramas de los Hermanos Musulmanes en distintos países y en un decreto presidencial que ordenó catalogar al movimiento por sus supuestos vínculos con grupos armados como Hamás.
Autoridades estadounidenses recuerdan que ya se habían impuesto sanciones a una brigada vinculada a los Hermanos Musulmanes en Sudán por su participación en el conflicto, y sostienen que utilizarán herramientas para privar a las facciones y a actores externos de recursos destinados a actividades terroristas.


