La operación en el estrecho de Ormuz puede afectar el suministro energético y los precios del combustible con impacto directo en la economía local; Estados Unidos informó que sus fuerzas han destruido diez barcos minadores iraníes en esa zona.
El presidente de Estados Unidos anunció en su cuenta pública que las embarcaciones fueron «golpeadas y destruidas por completo» y añadió que podrían seguir más acciones similares.
Previamente, el mandatario advirtió a Irán de consecuencias militares sin precedentes si no se retiraban posibles minas colocadas en el estrecho, y señaló que su retirada sería «un paso gigante en la dirección correcta».
La situación pone de relieve la importancia estratégica del paso de Ormuz para la economía mundial y, en particular, para el abastecimiento energético estadounidense, y agrava las preocupaciones por el efecto del conflicto en las finanzas y en el precio del petróleo.
Las dudas sobre la duración de la ofensiva y el riesgo de que se convierta en un conflicto prolongado sitúan a los republicanos en una posición política delicada en periodo preelectoral.
El Pentágono informó que unos 140 militares estadounidenses resultaron heridos por ataques iraníes contra bases en países del Golfo Pérsico, ocho de ellos en estado grave, y que la mayoría presentó lesiones menores, con 108 ya reincorporados al servicio.
Durante las hostilidades, al menos siete militares estadounidenses han fallecido, seis de ellos durante un ataque con dron en Kuwait.
El responsable de Defensa estadounidense advirtió que el operativo en Irán ha alcanzado un intenso ritmo de bombardeos y afirmó que la capacidad de respuesta de Teherán se ha reducido a medida que la ofensiva ha apuntado también a la industria de defensa iraní.


