Yeraldine Bonilla ha asumido oficialmente el cargo de gobernadora interina de Sinaloa, tras la licencia temporal solicitada por Rubén Rocha Moya. Esta decisión ocurre en medio de serias acusaciones de narcotráfico y vínculos con el Cártel de Sinaloa dirigidas hacia el exgobernador por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Bonilla, considerada como una figura cercana a Rocha, ocupaba previamente el puesto de secretaria de Gobierno. Su nombramiento el año pasado generó controversia debido a comentarios misóginos realizados por el gobernador, en los que se refería a ella despectivamente durante un evento público en Culiacán.
Inició su carrera política como diputada local en 2018, representando a Morena, el partido que apoyó a Andrés Manuel López Obrador. Tras concluir su primer periodo en 2021, se desempeñó como subsecretaria de Estudios y Proyectos en Sinaloa, y fue reelegida como diputada en 2024 por el Partido Verde Ecologista de México.
Además, Bonilla asumió la responsabilidad de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado por un mes durante un periodo de intensos conflictos internos vinculados al Cártel de Sinaloa. La crisis política en la entidad se ha intensificado, afectando el proceso de transición gubernamental.
Las acusaciones no solo involucran al gobernador, sino también a otros líderes políticos y mandos policiales, incluyendo al exsecretario de Seguridad Pública y el excomandante de la policía municipal de Culiacán, entre varios otros funcionarios. Esta situación se enmarca en un contexto de creciente violencia que ha afectado a Sinaloa durante más de un año y medio.





