La advertencia del ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadeh, incrementa la preocupación local al prometer una respuesta decidida a cualquier nuevo acto de agresión y afirmar que Irán defenderá el país «hasta la última gota de sangre». El mensaje llega en un contexto de tensiones internas por las protestas masivas y las represalias de las fuerzas de seguridad.
Tras un encuentro con la comisión de seguridad nacional del Parlamento, Nasirzadeh aseguró que la capacidad militar iraní está hoy «mucho más preparada» que durante la denominada «Guerra de los 12 días» contra Estados Unidos e Israel. Añadió que hay «sorpresas guardadas» que serían «muy efectivas» en caso de una nueva agresión, según la televisión estatal Press TV.
La declaración se produce después de que la Casa Blanca anunciara la suspensión del diálogo con las autoridades iraníes hasta que supuestamente cesen los asesinatos en las protestas, y ofreciera apoyo a los manifestantes. Ese anuncio elevó el intercambio de advertencias entre Teherán y Washington.
«If these threats become facts, we will defend the country with all force and to the last drop of blood,» dijo Nasirzadeh en sus declaraciones públicas, repitiendo la advertencia dirigida a Estados Unidos y subrayando la determinación de Irán. El ministro calificó la respuesta iraní como severa en caso de que las amenazas se materialicen.
Fuentes informaron que hubo contactos diplomáticos recientes: el canciller Abás Araqchi habría hablado con el enviado especial estadounidense para Oriente Medio y Ucrania, Steve Witkoff, en un intento aparente de rebajar la tensión. Según informaciones publicadas por medios internacionales, esos contactos se produjeron tras las amenazas de represalia de la Casa Blanca.
A pesar de las gestiones, los tonos diplomáticos se han recrudecido, aunque la presencia militar en las calles de Teherán se ha reducido desde el domingo. Las fuerzas de policía y destacamentos militares se habían desplegado en gran número desde el jueves anterior, en respuesta a las protestas.
Las manifestaciones, iniciadas a finales del mes pasado, alcanzaron un pico con movilizaciones en prácticamente todo el país y episodios de violencia urbana, incendios y actos de vandalismo contra edificios públicos y bancos. Las autoridades oficiales han informado del incendio de 53 mezquitas en distintas localidades.
Organizaciones de derechos humanos han presentado balances mucho más elevados: Human Rights Activists (HRA) reportó la confirmación de 1.850 fallecidos, incluidos nueve menores, y más de 16.700 detenciones en 17 días de protestas, según su agencia HRANA. HRA investiga además otras 770 muertes que atribuye a la represión estatal y advierte que las cifras podrían ser mayores por los cortes de internet y comunicaciones.
La combinación de advertencias militares, contactos diplomáticos y discrepancias en los datos sobre víctimas complica la perspectiva de una desescalada. El clima de tensión interna y la confrontación verbal con Estados Unidos mantienen en alerta a las autoridades y a la población.



