En Nuuk, la capital de Groenlandia, residentes y autoridades han reaccionado con rechazo a las reiteradas insinuaciones de compra del territorio por parte de Estados Unidos, y han adoptado como lema la consigna «Groenlandia no está en venta» en camisetas y manifestaciones públicas. La medida refleja la inquietud local en una ciudad que concentra a cerca de un tercio de la población del territorio.
Aqqalu Jerimiassen, líder del partido Attasut y diputado en el Parlamento groenlandés, exhibe una de estas camisetas y expresa preocupación por la ansiedad que ha generado la posibilidad de una transacción. «No quiero vivir así. No quiero vivir con este miedo. Quiero poder dormir sin preocupación», ha señalado al referirse al acoso político percibido.
Jerimiassen ha transmitido un mensaje de respeto y colaboración hacia Estados Unidos, pero ha rechazado de plano cualquier idea de invasión o adquisición forzada: «Cooperación, sí… ¿invasión?, no gracias». Subraya la posibilidad de mantener lazos amistosos sin renunciar a la soberanía.
El vicepresidente groenlandés, Múte B. Egede, ha pedido unidad frente a las presiones externas y ha instado a la población a mostrar la bandera nacional, la Erfalasorput, como signo de solidaridad y protección del territorio. Según Egede, la pequeña población debe cuidarse mutuamente para preservar Groenlandia.
Un danés que vivió más de dos décadas en la isla remarca que la idea de comprar el territorio resulta especialmente ofensiva para la cultura inuit, mayoritaria en Groenlandia. «Ninguna cantidad de dinero sería capaz de comprar Groenlandia a los groenlandeses», ha afirmado, en representación del sentimiento de rechazo.
Esa misma fuente relató que, cuando la posibilidad se planteó por primera vez, su oficina en Nuuk realizó un cálculo sobre un hipotético precio y obtuvo una cifra situada entre 250 y 300 millones de coronas danesas por habitante, y que todos los consultados rechazaron la supuesta oferta. Esa valoración total supera varias veces la cantidad que según medios estadounidenses Washington estaría dispuesto a ofrecer.
El aventurero y experto en la región José Trejo coincide en que la población groenlandesa se opone a incorporarse a Estados Unidos y advierte sobre la capacidad de presión que podrían ejercer las autoridades estadounidenses. Ha señalado que la isla y sus aliados pueden no estar preparados para la intensidad de esa presión.
Jerimiassen ha reconocido sentirse reconfortado por la respuesta internacional y ha agradecido el apoyo de otros líderes y países que, según él, están hablando en favor de la gente de Groenlandia. Ese respaldo, concluye, tiene un significado importante para la comunidad.




