En París, miles de personas se concentraron en la plaza del Panteón para denunciar la represión en Irán y reclamar un cambio de régimen, en una convocatoria que tuvo resonancia local por su número de asistentes y ubicación céntrica.
La protesta, de carácter feminista y respaldada por decenas de ONG, sindicatos y partidos de izquierda, continuó con una marcha de aproximadamente dos kilómetros hasta la plaza de Italia, en el sur de la capital.
El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, reconoció que «varios miles» de personas han muerto en las protestas y atribuyó la responsabilidad a Estados Unidos e Israel, según sus declaraciones.
Las autoridades iraníes no han ofrecido cifras oficiales sobre las víctimas, mientras que ONG opositoras con sede en el exilio estiman alrededor de 3.428 fallecidos y 19.000 detenidos.
Durante la movilización en París intervino la abogada iraní exiliada en Francia Sirinne Ardakani, presidenta de la organización Iran Justice, que trabaja para documentar presuntos crímenes del régimen; Ardakani denunció lo que calificó de negacionismo en Occidente y lamentó la división entre manifestaciones en Francia.
Un grupo de exiliados iraníes ha convocado asimismo una manifestación paralela en la que piden que Reza Pahlaví, heredero del sha, lidere una transición en el país en caso de caída del régimen de los ayatolás.



