Muchos automovilistas, incluidos motociclistas, desvían su ruta hacia los carriles exclusivos para transporte público para evitar embotellamientos. Esta práctica se ha vuelto común, especialmente en áreas urbanas como la Avenida Cuauhtémoc, donde el cruce con la Línea 2 del Trolebús muestra un incremento de estas infracciones.
No solo particulares se ven involucrados, ya que vehículos de transporte de valores y ambulancias también utilizan estos carriles sin justificación de emergencia, lo que plantea preocupaciones sobre la seguridad y el cumplimiento de la normativa vial.
El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, en su Artículo 11, Fracción X, inciso a), prohíbe a todos los conductores circular por carriles exclusivos, señalando que solo los vehículos autorizados pueden utilizarlos con los faros encendidos y una señal luminosa de color ámbar.
Además, el inciso d) prohíbe interferir estos carriles al realizar giros o cambios de circulación en presencia de señales restrictivas. Las sanciones por estas faltas son significativas, con multas que oscilan entre 40 y 60 veces la Unidad de Medida y Actualización, acumulando entre 4,692 y 7,038 pesos, además de penalizaciones en puntos de la licencia de conducir.
Para motocicletas, la norma es aún más restrictiva. El Artículo 21, Fracción III del mismo reglamento penaliza a los motociclistas que circulan por estos carriles, con multas de hasta 3,519 pesos aplicables por infracción.
La violación de estas regulaciones no solo afecta el flujo del transporte público, sino que también puede incrementar el riesgo de accidentes y complicar la respuesta de servicios de emergencia. La observancia de estas normativas es crucial para mantener un sistema de transporte urbano eficaz y seguro.



