Investigadores del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF) de Cataluña advierten que una eventual apropiación de Groenlandia por parte de Estados Unidos podría perjudicar proyectos científicos españoles y europeos y tendría consecuencias climáticas que afectarían al hemisferio norte, incluida la región donde se ubica México. Esa pérdida de acceso a la isla pondría en riesgo datos y recursos clave para el estudio del cambio climático.
Tres investigadores del CREAF que trabajan en Groenlandia realizan seguimientos de la vegetación y reconstrucciones climáticas de los últimos 8.000 años y alertan sobre el rápido calentamiento del Ártico. Señalan que la región experimenta una «amplificación ártica» que acelera el deshielo y altera procesos globales.
El aumento de temperatura en el Ártico puede llegar hasta seis grados respecto a la era preindustrial, cifra superior a la registrada en otras zonas como el Mediterráneo, lo que incrementa la probabilidad de alcanzar umbrales críticos con efectos difíciles de revertir. Entre esos efectos está la pérdida de albedo, que hace que más radiación solar sea absorbida por el océano y la superficie terrestre.
Los científicos subrayan que el estado del hielo en Groenlandia y el océano Ártico actúa como regulador del clima global y que su perturbación modifica las corrientes atmosféricas y oceánicas. Esos cambios se traducen en episodios meteorológicos extremos o inusuales en Europa y en implicaciones para el clima de amplias zonas del hemisferio norte.
Además del impacto sobre el clima, el deshielo libera carbono atmosférico almacenado durante siglos en los suelos árticos, lo que puede convertir a la región de sumidero a fuente de carbono. Ese cambio en el ciclo del carbono tiene potenciales repercusiones sobre el sistema climático global.
En cuanto a la investigación, los expertos alertan sobre posibles restricciones de acceso, permisos para la toma de muestras y nuevas complicaciones fronterizas si cambian las condiciones de soberanía. Señalan que movimientos geopolíticos similares han llevado ya a la retirada de barcos científicos en otros territorios polares.
También se manifiesta preocupación por el efecto de esos movimientos en las comunidades indígenas que colaboran en muchos proyectos científicos en Groenlandia, tanto por su participación en las investigaciones como por la gestión de sus territorios y recursos.



