Los centros de votación en Portugal abrieron para unas elecciones presidenciales que decidirán al sucesor del jefe de Estado, un proceso con repercusiones directas en la política nacional.
En el territorio continental y en Madeira las mesas funcionan de 8:00 a 19:00, mientras que en Azores abren y cierran una hora más tarde por el huso horario.
Más de 11 millones de portugueses están llamados a votar, incluidos más de 1,7 millones que residen en el extranjero, según el censo electoral del Ministerio de Administración Interna.
Los electores se encontrarán con papeletas impresas con 14 nombres pese a que el Tribunal Constitucional confirmó la participación de 11 candidatos; entre los aspirantes validados figura una sola mujer, la eurodiputada Catarina Martins.
Los sondeos indican que lo más probable es que se registre una segunda vuelta en un plazo máximo de 21 días, ya que no se espera que ningún candidato supere la mitad de los votos en la primera ronda.
Una encuesta del centro CESOP de la Universidad Católica Portuguesa para medios nacionales sitúa en la intención de voto en primer lugar a André Ventura, seguido por el exsecretario general del Partido Socialista António José Seguro, aunque en una hipotética segunda vuelta Seguro sería el más votado.
Completan los principales puestos en las estimaciones el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, apoyado por Iniciativa Liberal, el exministro y comentarista político Luís Marques Mendes, respaldado por el Partido Social Demócrata, y el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, exjefe del Estado Mayor de la Armada.
El presidente de la República en Portugal ejerce funciones de árbitro y fiscalización de la vida política sin prerrogativas ejecutivas; entre sus competencias figuran vetar leyes, disolver el Parlamento y convocar elecciones.



