En Irapuato, más de 60 personas marcharon para conmemorar el quinto aniversario del Colectivo Hasta Encontrarte y visibilizar su trabajo local en la búsqueda y localización de personas desaparecidas. El colectivo informó que, desde la creación de su Brigada de Búsqueda Independiente, han participado en la localización de más de 400 personas sin vida.
La movilización comenzó en el parque Irekua y recorrió avenidas principales de la ciudad, incluyendo Guerrero y Juárez, hasta la Catedral, donde los integrantes pretendían encontrarse con autoridades eclesiásticas. Al arribar, realizaron un pase de lista y un conteo simbólico del 1 al 500 en referencia a las más de 5 mil personas reportadas como no localizadas en el estado de Guanajuato.
Frente a la Catedral colocaron fotografías de sus familiares y veladoras como símbolo de la búsqueda y la exigencia de justicia. Durante el recorrido se escucharon consignas como “Ni uno más” y “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”, con la participación de mujeres, hombres y niños.
La vocera del colectivo, Bibiana Mendoza Negrete, señaló que la marcha busca conmemorar el nacimiento del grupo y mostrar los avances alcanzados, incluido su aporte en la elaboración de la ley de personas desaparecidas del estado. Indicó además la participación del colectivo en programas y mesas de trabajo bimestrales con la Fiscalía General del Estado, lo que ha permitido la revisión de expedientes antiguos y el uso de progresiones de edad en casos sin resolver.
Mendoza agregó que la movilización sirve también como espacio de contención emocional entre las buscadoras, muchas de las cuales aún no han localizado a sus familiares. Señaló la preocupación por la violencia que enfrentan las madres y mujeres buscadoras y la demanda de que los gobiernos atiendan esta problemática como una obligación en materia de derechos humanos.
El colectivo pidió políticas públicas que incluyan rutas claras a corto, mediano y largo plazo para prevenir y erradicar hechos violentos en Guanajuato. Enfatizaron la necesidad de atender los consumos problemáticos en niños y jóvenes, puesto que, según su experiencia, esto aumenta la vulnerabilidad a delitos como homicidio y desaparición.
Aunque el colectivo agrupa a más de 100 mujeres buscadoras, únicamente unas 60 participaron en la marcha por la simultaneidad de otras actividades: un encuentro anual en Tepoztlán, talleres de antropología forense y reuniones en Guadalajara sobre los retos de seguridad que enfrentan las buscadoras.
La familia Barajas Piña, referente en la búsqueda de justicia en Guanajuato, acompañó la demanda de no normalizar las desapariciones y urgió al sistema judicial a actuar con celeridad para sancionar a los responsables. Advirtieron que la impunidad es el principal obstáculo para esclarecer casos y que, sin presión social sostenida, los expedientes corren el riesgo de ser archivados sin resultados.
Colectivos y familiares señalaron también la falta de capacidad en identificación forense como un cuello de botella que retrasa la entrega digna de restos a sus deudos. Reiteraron la petición de medidas que garanticen la seguridad de las personas que realizan labores de búsqueda y pidieron solidaridad ciudadana para avanzar en la reconstrucción de la paz social en la entidad.


