Las políticas agrícolas vigentes mantienen a productores y consumidores locales en una situación de vulnerabilidad al sostener la dependencia de importaciones de granos y fertilizantes, advirtió la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA). El diagnóstico señala efectos directos sobre la disponibilidad y el costo de alimentos en zonas rurales y urbanas del país.
La organización evaluó que las medidas aplicadas hasta ahora no han revertido problemas estructurales heredados, y que la orientación actual del gasto público no favorece un impulso sostenido a la producción. Según la UNTA, gran parte del presupuesto de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural se destina a asistencia social para pequeños productores, lo que no necesariamente se traduce en mayores rendimientos.
La reducción o eliminación de esquemas como la agricultura por contrato y el ingreso objetivo, menciona la agrupación, ha erosionado la rentabilidad del cultivo de granos en años recientes. Como resultado, el país mantiene importaciones masivas de maíz, leche, azúcar, carne y otros alimentos, principalmente desde Estados Unidos.
La dependencia externa se extiende a insumos: México importa una proporción significativa de los fertilizantes que requiere, lo que encarece los costos de producción y limita la competitividad del sector agrícola. Datos oficiales recientes apuntan a un aumento en las compras de fertilizantes y a proyecciones de crecimiento del mercado, según la UNTA.
En cuanto al maíz, el país ha alcanzado niveles récord de importación, con cifras cercanas a 25 millones de toneladas, y la demanda podría mantenerse elevada por la expansión del sector pecuario y los precios internacionales. La organización atribuye la caída en la productividad de granos básicos a sequías, altos costos de insumos y políticas que no han revertido la tendencia decreciente.
La UNTA planteó la necesidad de impulsar subsidios focalizados, acceso a tecnología y crédito accesible para reducir la dependencia externa y contener el encarecimiento de los alimentos. También advirtió sobre irregularidades en la distribución de fertilizantes de programas públicos, con reportes de venta ilegal por parte de beneficiarios, lo que disminuye la efectividad de los apoyos.
Sin ajustes en la política productiva, insistió la agrupación, el país continuará dependiendo de importaciones y enfrentando presiones al alza en los precios de la canasta básica, con impactos especialmente severos en las regiones más pobres.




