Lindsey Vonn, la esquiadora estadounidense, sigue en proceso de recuperación tras un grave accidente en los Juegos Olímpicos. Se sometió a ocho cirugías debido a una fractura compleja en su pierna izquierda, que casi resultó en una amputación. Necesita al menos una cirugía más para reparar un ligamento cruzado roto.
Vonn, de 41 años, aún no ha decidido si volverá a competir. Ello dependerá de su recuperación, que tomará al menos un año y medio. En una reciente entrevista, expresó que no está en una posición emocional para tomar decisiones sobre su futuro en el esquí.
Después de seis años de ausencia, volvió a la competencia en Italia, pero sufrió una caída que le causó una fractura de tibia apenas 13 segundos después de iniciar la carrera. A pesar de los desafíos previos, esta lesión ha sido la más severa.
A pesar del dolor y la intensidad del proceso quirúrgico, Vonn ha progresado. Ya no usa silla de ruedas y con muletas puede comenzar a caminar distancias cortas. Esta semana viajó a Nueva York para participar en una campaña, pero planea tomarse su tiempo antes de embarcarse en nuevas decisiones.
Su médico y ella prefieren concentrarse en la recuperación. Vonn anticipa que después de una cirugía adicional, necesitará otros seis meses antes de estar físicamente lista para entrenar al 100%.
Sus familiares están preocupados por los riesgos de un regreso. Su padre incluso sugirió que su carrera podría haber terminado tras el accidente. Sin embargo, Vonn es conocida por desafiar límites y está determinada a no repetir la experiencia dolorosa que ha vivido.
Por ahora, su enfoque está en sanar. Solo después de superar esta fase evaluará su futuro en el esquí. A pesar de sus 84 victorias en la Copa del Mundo, su prioridad es su salud. “Estoy en modo supervivencia”, concluyó Vonn.



