La suspensión temporal de la circulación por el estrecho de Ormuz anunciada por Maersk y Mediterranean Shipping Company afecta directamente a puertos del golfo Pérsico y podría provocar interrupciones en el suministro energético y en el comercio marítimo regional. La decisión tiene impacto inmediato en operaciones portuarias y en la programación de servicios comerciales.
Maersk informó que la medida se mantendrá hasta nuevo aviso y que pueden producirse retrasos, desvíos y ajustes de horarios en las escalas del golfo Pérsico. La compañía ha señalado la seguridad de la tripulación como prioridad en la reconfiguración de sus servicios.
Para ello, Maersk ha reconfigurado rutas tradicionales, contemplando alternativas que incluyen el paso por Bab el Mandeb y el Canal de Suez. En concreto, los servicios ME11 (Oriente Medio-India al Mediterráneo) y MECL (Oriente Medio-India a la costa este de Estados Unidos) se desviarán alrededor del Cabo de Buena Esperanza.
La naviera indicó que retomará la ruta Trans-Suez cuando la situación de seguridad lo permita, al considerarla la opción más rápida y eficiente para conectar Asia, Oriente Medio, Europa y la costa este de Estados Unidos. Mientras tanto, las reconfiguraciones tendrán efectos en tiempos de tránsito y en costes logísticos.
MSC también ha suspendido sus operaciones en el estrecho de Ormuz y ha anunciado que seguirá de cerca la evolución de la situación junto a las autoridades competentes. La compañía precisó que las reservas se reanudarán una vez que se restablezcan condiciones de seguridad.
Las medidas de ambas navieras se adoptan en un contexto de mayor tensión en Oriente Medio y tras advertencias sobre la seguridad del tránsito en el estrecho de Ormuz, punto clave del tráfico petrolero y comercial en la región. Observadores advierten de posibles repercusiones en las cadenas de suministro internacionales si la interrupción se prolonga.


