La ofensiva estadounidense contra Irán, que según Washington incluyó la destrucción de nueve buques de guerra iraníes, tiene impacto directo en la seguridad nacional de Estados Unidos y en las bases militares que mantiene en la región. El anuncio fue hecho por el presidente y señala un escalamiento que podría afectar operaciones y presencia militar en zonas próximas.
El presidente afirmó en su cuenta en la red Truth Social que las fuerzas estadounidenses han hundido nueve embarcaciones, algunas de ellas «relativamente grandes e importantes», y advirtió que seguirán atacando a la flota iraní. Sus palabras subrayaron la intención de continuar la campaña naval contra Irán.
Asimismo, el mandatario aseguró que, en otro ataque, fue destruido el cuartel general de la Marina iraní y realizó comentarios irónicos sobre el estado de la armada iraní. Estas declaraciones se publicaron en el contexto de la operación militar en curso.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó que sus misiles alcanzaron al portaaviones USS Abraham Lincoln, una versión que fue negada por el Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom). La divergencia de versiones añade incertidumbre sobre los resultados reales de los enfrentamientos.
Estados Unidos ha informado de al menos tres militares fallecidos desde el inicio de la operación denominada «Furia Épica», descrita como una serie de ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Según comunicados relacionados con la ofensiva, el líder supremo iraní, Alí Jamenei, y buena parte de la cúpula militar habrían sido abatidos en los ataques.
Irán ha prometido vengar la muerte de su liderazgo y al mismo tiempo ha llevado a cabo acciones contra Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin y Kuwait, países donde Estados Unidos mantiene aliados y presencia militar. Los ataques han ampliado la dimensión regional del conflicto.
Ante la crisis política, la República Islámica ha iniciado un proceso de sucesión y nombró a un triunvirato para dirigir la transición del poder. La situación interna se presenta como uno de los mayores desafíos para el régimen desde su fundación.
El presidente, desde su residencia en Mar-a-Lago, anunció el lanzamiento de la operación cuyo objetivo declarado es derrocar al régimen iraní, a pesar de que, hasta ese momento, Washington y Teherán mantenían negociaciones para un posible nuevo pacto nuclear. Las tensiones diplomáticas y militares continúan sin una salida clara.


