El estado de Jalisco busca restablecer la normalidad tras el operativo militar que causó la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, y que movilizó a fuerzas de seguridad en carreteras y en la ciudad de Guadalajara. Las patrullas permanecen activas mientras las autoridades intentan controlar la situación y garantizar el orden público.
Aunque el gobierno federal y estatal han señalado que la calma ha regresado, la población mantiene temor ante posibles ataques masivos y desconfianza por el aumento de la presencia militar y de la Guardia Nacional. A la entidad llegaron alrededor de 2,500 elementos adicionales para reforzar los patrullajes.
Las autoridades debieron desmentir rumores sobre la activación del código rojo en Guadalajara vinculados a un posible entierro en un cementerio de Zapopan. Ese lugar estuvo custodiado por militares y hubo un sobrevuelo de helicóptero que generó alarma entre transeúntes y residentes.
Posteriormente las autoridades aclararon que la custodia correspondió al sepelio de uno de sus integrantes y reiteraron que las actividades ordinarias continúan con protocolos regulares de seguridad. Pese a ello, medios locales han informado sobre vehículos incendiados en distintas zonas de Guadalajara en los días recientes.
El refuerzo de seguridad busca además recuperar la confianza de la población de cara a varios eventos deportivos internacionales programados en la ciudad, entre ellos partidos clasificatorios del Mundial y encuentros con asistencia masiva. En paralelo, continúan las labores en el estadio local para recibir encuentros de la próxima Copa del Mundo y se desplegó un amplio operativo durante la gira del trofeo en la ciudad.
El turismo ha mostrado afectaciones tras el operativo. Destinos como Puerto Vallarta y el poblado de Tapalpa reportan menor afluencia de visitantes y cancelaciones de reservaciones. En Puerto Vallarta persisten negocios de conveniencia incendiados que aún no han sido rehabilitados y que son visibles en varias esquinas.
Fuentes locales señalaron que muchos turistas extranjeros se marcharon y que se han cancelado hoteles y cruceros, con un impacto económico que se percibe desde el inicio de los hechos y que podría intensificarse en las próximas semanas. En Tapalpa el flujo de visitantes es escaso; los comercios han reabierto y el Ejército colocó retenes en las carreteras que conectan el pueblo con la región.
La violencia no ha cesado: policías municipales de Guadalajara, Zapopan y El Salto reportaron la presencia de objetos punzantes en vías públicas, conocidos como “poncha llantas”, usados para obligar a detener vehículos. También se registró un tiroteo cerca de la zona financiera que dejó un automóvil baleado y abandonado y al menos dos vehículos con neumáticos reventados.
Medios locales informaron además sobre retenes militares en varias entradas a la ciudad y vigilancia aérea y terrestre en las inmediaciones del cementerio donde se especuló sería enterrado el capo, medidas que las autoridades mantienen como parte del operativo de seguridad.


