En Ciudad de México, la Arquidiócesis Primada de México sostuvo que la violencia en el país no se origina en las calles sino en hogares fracturados, y planteó al fortalecimiento de la familia como una vía central para reconstruir el tejido social.
En un editorial de su semanario Desde la Fe, la iglesia advirtió que la violencia suele abordarse como un problema de seguridad o de políticas públicas, pero rara vez se examina el hogar como lugar donde muchas veces comienza.
La institución afirmó que la violencia que afecta al país germina en vínculos rotos, ausencias prolongadas y problemas familiares no atendidos de forma oportuna, lo que contribuye a su reproducción.
También señaló un debilitamiento de los lazos familiares en los últimos años, con erosión del compromiso entre parejas y en la relación con los hijos, y una normalización del distanciamiento afectivo.
La prisa cotidiana y la sustitución del diálogo por el uso de pantallas fueron identificadas como factores que han profundizado la falta de presencia y comunicación en los hogares.
El editorial indicó que las nuevas generaciones han crecido en contextos adversos, donde muchos niños y jóvenes han vivido separación, violencia intrafamiliar, abandono o carencias afectivas profundas.
En ese marco, la Arquidiócesis retomó críticas a una cultura que margina y advirtió que un corazón herido tiende a aprender a defenderse y no a amar, con consecuencias para la convivencia social.
La publicación reiteró la visión de la familia como escuela de valores humanos y señaló que en el hogar se aprenden prácticas como confiar, perdonar, esperar y respetar límites; cuando ese aprendizaje falta, dijo, el vacío se llena con violencia, resentimiento o desesperanza.
Como parte de su propuesta, la Arquidiócesis anunció la realización de un «Mes de la Familia» con talleres, conferencias y un festival para promover estas iniciativas en el ámbito local.
El editorial concluyó que la violencia no se derrota solo con fuerza y armas, sino que se desarma con el amor aprendido desde la infancia y con cuidados sostenidos a lo largo de la vida, por lo que instó a invertir en vínculos familiares y en la educación afectiva.
El pronunciamiento se difundió en un contexto de escalada violenta y su normalización, tras el operativo en el que fue abatido el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, hecho que desencadenó robos, bloqueos, incendios y otros delitos en varias regiones del país.


