El fuerte repunte del precio del petróleo repercute en los costos de combustibles y en la economía local, con efectos potenciales en la actividad productiva y el bolsillo de los consumidores de la región. El barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) registró un avance notable, en un contexto de tensión geopolítica que afecta los mercados internacionales.
El WTI se disparó hasta 77.42 dólares por barril, lo que supone una subida del 8.69 % respecto al cierre anterior; los contratos de futuros para entrega en abril subían 6.19 dólares tras la apertura de Wall Street. La jornada siguió a una sesión previa en la que el Texas ya había cerrado con un alza del 6.28 % en reacción a los primeros movimientos del mercado por la ofensiva regional.
Los movimientos se producen tras una ofensiva lanzada contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel y la respuesta posterior de Teherán, que han intensificado la incertidumbre sobre el suministro energético. En ese marco, un mando de la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que podrían atacar cualquier embarcación que intente cruzar el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el transporte de crudo.
El estrecho de Ormuz canaliza alrededor de 15 millones de barriles diarios, aproximadamente el 20 % del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción allí tendría impacto global. La escalada ha incluido ataques aéreos atribuidos por Irán contra objetivos en Israel y en países de la región que albergan bases militares estadounidenses.
El presidente de Estados Unidos afirmó que Irán busca negociar pero sostuvo que, con sus capacidades militares dañadas, ya es demasiado tarde para el diálogo, y advirtió que el conflicto podría prolongarse más allá de las previsiones iniciales. Ante las perspectivas de dificultades en los flujos de crudo, la alianza petrolera OPEP+ anunció un incremento de producción de 206,000 barriles diarios para mitigar la tensión en el mercado.


