El informe del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos tiene implicaciones directas para la seguridad regional y para comunidades locales, incluidas las rutas marítimas y comerciales y la población de países vecinos, por lo que sus conclusiones influirán en decisiones políticas y operativas a nivel local.
El documento concluye que un cambio de régimen en Irán es «improbable» pese al conflicto bélico en curso, y pone en duda que los ataques puedan derrocar al liderazgo militar y religioso incluso ante la muerte del líder supremo.
Según funcionarios que compartieron los hallazgos, el informe fue elaborado antes del inicio de los recientes ataques de Estados Unidos e Israel y señala que las élites iraníes ya cuentan con protocolos para gestionar la eventualidad del fallecimiento de su máximo dirigente.
Los servicios de inteligencia estadounidenses también evaluaron que es poco probable que la oposición consiga tomar el poder en esas circunstancias.
Las conclusiones del informe contrastan con declaraciones del presidente de Estados Unidos, quien ha exigido la «rendición incondicional» del régimen iraní y ha anunciado la posibilidad de lanzar ataques más severos.
El mandatario afirmó además que se barajan objetivos y zonas no considerados anteriormente, en un mensaje que subraya la escalada de intimidación militar.
En respuesta, el presidente iraní desestimó la idea de una rendición incondicional como una ilusión para sus adversarios.
Durante la primera semana de hostilidades, el Comando Central del Ejército de Estados Unidos reportó más de tres mil objetivos atacados y más de cuarenta embarcaciones destruidas o dañadas en la región.
Las autoridades iraníes informan que al menos mil 332 civiles han muerto en ataques israelíes e iraníes, mientras que la ofensiva iraní contra territorios de Israel ha provocado, según fuentes oficiales, al menos diez fallecidos.


