Chevrolet presenta el Spark EUV como un SUV eléctrico de enfoque urbano con estética off-road; el modelo mantiene dimensiones compactas pero cambia la motorización por un tren eléctrico y elimina el consumo de gasolina. La marca confirmó un ajuste de precio en México: baja de 449,900 a 419,900 pesos.
El vehículo fue desarrollado por Baojun en colaboración con General Motors y se fabrica en China. La carrocería muestra una silueta cuadrada, faros y calaveras LED, portón trasero de apertura horizontal, rines de aluminio de 16″ y opciones de carrocería en varios colores y combinaciones bitono.
Tren motriz y batería: monta un motor eléctrico frontal con 100 hp (≈74.6 kW) y 132 lb‑ft (≈179 N·m). La unidad se alimenta de una batería de litio‑ferrofosfato (LFP) con capacidad declarada por la marca en torno a 42 kWh; en algunos cuadros comparativos figura 40 kWh, lo que podría corresponder a diferencias entre capacidad nominal y utilizable. El fabricante reporta 281 km de autonomía bajo ciclo EPA (más representativo de uso real) y 385 km bajo ciclo NEDC. No se detallan especificaciones de carga (potencia máxima ni tiempos).
Impacto de la batería LFP: ofrece mayor estabilidad térmica, mayor vida útil de ciclos y menor costo por kWh frente a químicas NMC, a costa de menor densidad energética por unidad de masa/volumen; esto influye en autonomía relativa y en la gestión térmica del paquete.
Equipamiento y ayudas a la conducción: incorpora pantalla central de 10.1″ compatible con Android Auto y Apple CarPlay por cable, cluster digital de 8.8″, aire acondicionado automático, llave inteligente, seis bolsas de aire, cámara y sensores de reversa, y el servicio telemático OnStar. Entre las asistencias destaca el freno autónomo de emergencia y el asistente de mantenimiento de carril; no se reporta detección de peatones.
Comparativa comercial y utilitaria: con la reducción de precio el Spark EUV queda al nivel de competidores directos como BYD Dolphin Mini y Geely EX2, ofreciendo prestaciones de tren motriz y autonomías similares. Su ventaja competitiva radica en el paquete de conectividad/servicios (OnStar) y el respaldo de General Motors, mientras que la fabricación en China y el uso de una batería LFP posicionan el modelo en una configuración de coste/robustez orientada a uso urbano y flotas.
Utilidad práctica: la autonomía EPA anunciada es suficiente para jornadas urbanas y desplazamientos interurbanos cortos; la configuración eléctrica y el paquete de seguridad facilitan la adopción por conductores que priorizan bajo costo operativo, mantenimiento reducido y servicios conectados. La reducción de precio incrementa su atractivo frente a alternativas del segmento de micro‑SUV eléctricos.


