En México la imagen del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se ha vuelto omnipresente en mercados y tiendas tras el operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, lo que ha impulsado la venta de productos con su efigie.
Mantitas, peluches, recortes de cartón y muñecos conocidos como «Harfuchito» aparecen en formatos que van desde figuras caricaturizadas hasta imágenes editadas donde aparece vestido de Batman o sin camisa, y se ofrecen como decoración, artículos para fiestas y ropa de hogar.
También circulan montajes creados con inteligencia artificial y tutoriales en redes sociales que permiten generar fotografías con la imagen del funcionario; además, plataformas de comercio en línea muestran mantas y otros artículos entre sus listados más vendidos.
La popularidad del secretario creció tras su participación en el operativo que derivó en la captura y muerte de «El Mencho»; García Harfuch fue herido en un intento de asesinato en 2020 en el que murieron dos de sus guardaespaldas, un hecho que marcó su perfil público.
Analistas políticos y de seguridad han señalado a García Harfuch como un posible aspirante a la presidencia en 2030, y sondeos preliminares lo colocan por delante de otras figuras relevantes, incluido el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien buscó la candidatura en 2023.
Comerciantes y fabricantes locales reportan un aumento en la demanda: vendedores bajo pedido y fábricas en Ciudad de México y otros estados aseguran que las ventas de mantas y artículos con su rostro se incrementaron notablemente, con informes de hasta 150 unidades diarias y pedidos desde Estados Unidos y Costa Rica.
Vendedoras y diseñadoras consultadas describen una clientela mayoritariamente femenina y una diversificación de productos que incluye almohadas de tamaño real y figuras de gran cabeza; sin embargo, el propio funcionario no respondió a solicitudes de comentario sobre el uso de su imagen.
En el país, la comercialización de figuras y muñecos con la efigie de personajes públicos suele asociarse a líderes muy visibles, como ha ocurrido con presidentes y con mascotas comerciales, y el fenómeno en torno a García Harfuch se inscribe en esa tradición de popularización de rostros públicos.


