La OTAN está considerando la posibilidad de poner fin a su práctica de celebrar cumbres anuales, una decisión que podría tener implicaciones significativas para la relación con Estados Unidos, especialmente en el último año de mandato del presidente Donald Trump. Esta medida podría evitar un encuentro potencialmente conflictivo con el líder estadounidense.
Fuentes consultadas indican que la Administración Trump ha criticado repetidamente a muchos de los 31 miembros de la alianza por no contribuir más a las operaciones militares contra Irán. Desde 2021, los líderes de la OTAN se han reunido cada verano, con la próxima cumbre programada en Ankara para el 7 y 8 de julio.
Sin embargo, algunos integrantes están insistiendo en reducir la frecuencia de estos encuentros. Un alto funcionario europeo y varios diplomáticos señalaron que es probable que la cumbre de 2027 en Albania se realice en otoño, y hay discusiones sobre la posibilidad de no llevar a cabo una cumbre en 2028, año de elecciones presidenciales en EE. UU.
Además, se ha mencionado la opción de realizar cumbres cada dos años. Aunque no se ha tomado una decisión definitiva, las fuentes indicaron que el secretario general, Mark Rutte, tendrá la última palabra en este asunto. Un funcionario de la OTAN aseguró que seguirán realizando reuniones periódicas de jefes de Estado y que los aliados continuarán consultando sobre su seguridad común.
Mientras que algunos diplomáticos consideran a Trump como un factor en esta discusión, otros apuntan a consideraciones más amplias, señalando que las cumbres anuales pueden crear una presión innecesaria para lograr resultados inmediatos, desatendiendo así la planificación a largo plazo.



