Los últimos seis pasajeros y parte de la tripulación del MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus y fondeado frente a las costas de Tenerife, desembarcaron en la isla. El capitán del barco destacó la paciencia de los involucrados durante lo que calificó como unas semanas «extremadamente difíciles».
Los pasajeros restantes, cuatro australianos, un británico residente en Australia y un neozelandés, fueron trasladados brevemente al puerto de Granadilla de Abona para facilitar su vuelo de regreso a los Países Bajos, donde se someterán a cuarentena, según informó el Ministerio de Sanidad español. También se disponía de un vuelo separado para 19 miembros de la tripulación y tres médicos.
El MV Hondius, que continuará su viaje hacia los Países Bajos con 26 tripulantes, será desinfectado a su llegada. Esta operación culminó la evacuación y repatriación de 94 personas después de que comenzara el brote, nueve días tras el primer caso positivo.
Desde el inicio del brote, fallecieron tres personas: una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán. La Organización Mundial de la Salud reporta actualmente siete casos confirmados de la cepa Andes del hantavirus, así como dos casos sospechosos.
Entre los casos confirmados, se encuentra una pasajera francesa cuyo estado ha empeorado, según la ministra de Salud de Francia. Uno de los 17 estadounidenses repatriados también resultó positivo por la cepa, aunque con síntomas leves. No obstante, el riesgo para la población general se considera mínimo, según las autoridades sanitarias, quienes instan a la calma.
El MV Hondius transportaba a 147 pasajeros y tripulantes de 23 países cuando se notificó el brote de enfermedades respiratorias graves. El crucero partió hacia las Canarias tras recibir la aprobación de Madrid para su evacuación, y la OMS ha recomendado una cuarentena de 42 días para todos los pasajeros. La situación, según expertos, está bajo control y no se espera una nueva pandemia.







