Suiza ha rechazado una propuesta para limitar su población a 10 millones de habitantes, priorizando la estabilidad económica y los lazos con la Unión Europea. El 55% de los votantes se manifestó en contra de la iniciativa, que generó preocupaciones sobre el impacto en los servicios públicos y el aumento de los alquileres.
El referendo, comparado con el Brexit de 2016, generó inquietud entre las empresas sobre la posible suspensión de la libre circulación de trabajadores entre Suiza y la UE, su principal socio comercial. La propuesta, respaldada por el Partido Popular Suizo, establecía un límite poblacional antes de 2050, amenazando con finalizar la libre circulación si se excedía.
Según Urs Bieri, de la empresa de sondeos GFS Bern, el rechazo se debió a que, aunque existe preocupación por el crecimiento demográfico, los votantes no estaban convencidos de los efectos de la medida. Además, temían las repercusiones en el mercado laboral y la relación con la UE, así como la disponibilidad de profesionales de salud y asistencia en un contexto internacional incierto.






