Un ingeniero español, José María Ortega Hernández, ha patentado un dispositivo innovador denominado «Flying B», que convierte el emblemático logotipo de Bentley en un dron autónomo. Este dron, ligero y equipado con cuatro rotores, tiene un peso inferior a 250 gramos, lo que le permitiría operar en diversas normativas europeas.
Utilidad y Funcionalidades
El dron tiene múltiples aplicaciones que podrían incrementar la seguridad y la comodidad al conducir:
- Iluminación de emergencia: Puede iluminar el coche en caso de un accidente, mejorando la visibilidad para los servicios de rescate.
- Guía al propietario: Facilita localizar el vehículo en áreas de baja visibilidad o desconocidas.
- Búsqueda de estacionamiento: Permite identificar y asegurar espacios disponibles antes de que el coche llegue.
- Rutas alternativas: Ofrece asistencia en caminos complicados, sugiriendo las mejores rutas.
- Contenido para redes sociales: Permite realizar grabaciones aéreas y selfies.
Contexto Histórico
El «Flying B» tiene su origen en el diseño de un adorno del cofre de los modelos Bentley, que ha evolucionado desde su introducción en 1920. Aunque las regulaciones sobre adornos automotrices limitaron su uso en décadas posteriores, en 2006 se reintrodujo un diseño retráctil.
Limitaciones Regulatorias
A pesar de la innovación, el dron se enfrenta a importantes restricciones legales. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) regula el uso de drones en España, lo que limita su operatividad en espacios públicos. Los drones de menos de 250 gramos requieren autorización especial para grabar, y esto complica su integración en un entorno urbano.
Consideraciones Finales
Aunque el «Flying B» representa un avance significativo en la tecnología automotriz, su implementación práctica se ve obstaculizada por normativas de seguridad y privacidad. Este dispositivo, aunque imaginativo, permanece restringido a contextos específicos como exposiciones o mercados donde la regulación sobre drones es menos estricta.









