Dr. Daniel Díaz Martínez
Ambas están intrínsecamente conectadas y se influyen mutuamente de diversas maneras.
No son entidades separadas, sino componentes esenciales de un bienestar integral. Te voy a platicar sobre la relación entre la salud mental y otras enfermedades y el impacto de la salud mental en la salud física. El estrés crónico, por ejemplo, que es común en trastornos como la ansiedad y la depresión, provoca la liberación de hormonas como el cortisol.
En exceso, el cortisol puede suprimir la función inmunológica, aumentando la susceptibilidad a infecciones y a otras enfermedades, ya que un sistema inmune debilitado dificulta la lucha contra agentes causales de enfermedades. Los problemas de salud mental pueden afectar negativamente los hábitos de vida. Por ejemplo, la depresión puede reducir la motivación para mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente o dormir lo suficiente.
Esto a su vez puede llevar a problemas de salud física como la obesidad, ya que la falta de actividad física y los cambios en los hábitos alimenticios pueden contribuir al aumento de peso. Diabetes tipo 2, ya que la obesidad y el sedentarismo son factores de riesgo importantes para la diabetes. La inactividad física, la mala alimentación y el estrés crónico son factores que contribuyen a problemas cardiovasculares.
Los trastornos del sueño, como el insomnio, son comunes en personas con ansiedad y depresión. La falta de sueño adecuado afecta negativamente la salud física y puede aumentar el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. A veces, los síntomas de un trastorno de salud mental se manifiestan como problemas físicos como dolor de estómago, dolor de espalda, dolores de cabeza u otros dolores y molestias sin causa aparente.
Los problemas de salud mental pueden llevar al consumo de alcohol o drogas, tabaquismo o a una alimentación poco saludable, lo que a su vez impacta en la salud física. Por otro lado, las enfermedades físicas también influyen en la salud mental, ya que las personas que padecen enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas, artritis, fibromialgia, entre otras, a menudo experimentan un peor estado de salud mental, ya que el impacto psicológico de estas condiciones puede generar frustración, impotencia, ansiedad, depresión y hasta aislamiento social. Por ejemplo, la depresión prolongada en pacientes con enfermedades cardiovasculares es un factor que contribuye a ataques cardíacos y a derrames cerebrales, y los supervivientes de ataques cardíacos con depresión grave tienen un mayor riesgo de morir en los meses siguientes.
La convivencia con una enfermedad crónica puede dificultar la adopción de hábitos saludables y la adherencia a los tratamientos, empeorando el pronóstico de la enfermedad física. Afecciones como el daño cerebral por traumatismos o ciertas enfermedades virales, por ejemplo la mononucleosis, pueden ser factores de riesgo para el desarrollo de trastornos mentales. Un bajo funcionamiento de tiroides, por ejemplo, puede contribuir también a síntomas depresivos.
Existe una conexión bidireccional. La depresión aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y a su vez tener una enfermedad cardíaca puede desencadenar o empeorar la depresión. La ansiedad crónica puede contribuir a problemas gastrointestinales, dolores de cabeza y tensiones musculares.
Existen trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, trastornos mentales graves que tienen consecuencias físicas devastadoras, incluyendo complicaciones cardíacas, desequilibrios electrolíticos y problemas óseos. El estrés puede exacerbar condiciones de la piel como el acné, el eczema o la psoriasis. La salud mental y física son dos caras de la misma moneda.
Una afecta a la otra de manera profunda y constante. Descuidar la salud mental puede tener graves repercusiones en la salud física y viceversa. Por ejemplo, un enfoque integral de salud que considere tanto los aspectos mentales como los físicos es fundamental para el bienestar general y la prevención y manejo de enfermedades.
Consulta a tu médico. La salud es un tesoro. Cuidémosla.
Trabajemos juntos para crear un futuro más saludable y próspero para todos.








