La presión ejercida por el oficialismo hacia sus aliados, el Partido Verde y el PT, se intensifica en el contexto de la preparación para los comicios de 2027. Desde Palacio Nacional, se busca que estos partidos eviten la promoción de candidatos con posibles vetos derivados de normas anti-nepotismo o relaciones cuestionables.
Este requerimiento subyacente se manifestará de manera más explícita el próximo jueves, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) dé a conocer los partidos que obtendrán su registro de cara a los comicios venideros. Dentro de este marco, se destaca el interés del gobierno por dos nuevas agrupaciones: “México tiene Vida”, encabezada por el empresario Jaime Ochoa, y “Que siga la democracia”, impulsada por Gabriela Jiménez.
Ambas propuestas políticas se alinean con los intereses del oficialismo, sugiriendo un posible recambio generacional en la estructura del poder, substituyendo al Verde y al PT. La situación de la agrupación de Jiménez es particularmente significativa, dado su vínculo con figuras que podrían quedar marginadas de Morena, incluyendo a actores como el hijo del gobernador Alfonso Durazo y el senador Félix Salgado.
El actual clima político es propicio para que el oficialismo establezca condiciones, especialmente tras los resultados de la elección en Coahuila, que evidencian el escaso peso de los aliados de Morena cuando no operan en coalición. Por otro lado, en el ámbito de la seguridad, se han mencionado posibles “operativos enjambre” que involucrarían a alcaldes del PT, revelando la complejidad de la situación gubernamental.
Con respecto al Partido Verde, la relación con su líder, el senador Manuel Velasco, parece deteriorarse, especialmente en el contexto de las tensiones con Estados Unidos. Se ha señalado que Velasco estaría ofreciendo posiciones a figuras como el secretario Omar García Harfuch, lo que añade otra capa de preocupación en la dinámica aliada.
Por su parte, el espectro opositor está a la espera de decisiones cruciales. La próxima resolución del INE sobre el partido Somos México podría tener un impacto significativo en el panorama electoral, fragmentando aún más a la oposición. Sin embargo, los obstáculos burocráticos para su registro podrían resultar desafiantes, evidenciando la continua lucha entre los intereses y las realidades políticas en el país.






