A 300 años del Acueducto de Querétaro: El legado de agua que transforma nuestra ciudad
El Acueducto de Querétaro sigue marcando la pauta en la movilidad urbana y la historia de nuestra ciudad. Este emblemático sistema hidráulico no solo representa un logro arquitectónico del siglo XVIII, sino que también se traduce en un vínculo profundo entre los queretanos y el agua que ha sustentado su crecimiento durante siglos.
Situada en El Marqués, la Alberca del Capulín es un testimonio vivo de esa relación. Este monumento, que formó parte del sistema original de distribución de agua, ha sido un foco de atracción tanto para residentes como para turistas que buscan entender la importancia histórica de este recurso esencial.
Desde su construcción en 1726, la alberca ha cambiado de propósito, pero su esencia permanece. Antiguamente recogía y almacenaba agua de manantiales locales, convirtiéndose en un punto crucial para el abastecimiento de agua limpia hacia el acueducto. Con una capacidad impresionante, llegó a operar durante más de 250 años, en un momento en el que la ciudad creciente dependía de su vital líquido.
Datos Clave sobre la Alberca del Capulín:
- Fecha de construcción: 1726
- Ubicación: La Cañada, El Marqués
- Función original: Almacenamiento y distribución de agua
- Fuentes de abastecimiento:
- 42 ojos de agua (su fuente más antigua)
- Galerías filtrantes del siglo XIX
Hoy en día, quienes visitan este sitio pueden disfrutar de vistas impresionantes desde un mirador, que les permite apreciar cómo el paso del tiempo ha transformado su uso. En el interior, lo que antes era un espacio para almacenar el agua vital de Querétaro ahora se encuentra cubierto de un manto de verde pasto, simbolizando una nueva etapa en la relación de la ciudad con su entorno.
La alberca no solo es un atractivo turístico, sino un recordatorio de la astucia y el ingenio humano que ha permitido a Querétaro prosperar y crecer como una de las regiones más vibrantes del Bajío. Ven a descubrir este emblemático sitio y sumérgete en la historia que aún vive entre sus piedras.






