Los tres hijos del líder iraní asesinado, el ayatolá Alí Jamenei, participaron en una ceremonia de oración junto a su ataúd y los de otros familiares, aunque su hermano Mojtaba, quien se esperaba que asumiera el liderazgo supremo, no estuvo presente. La ceremonia se llevó a cabo en la Gran Mosalla del Imán Jomeini en Teherán, donde se congregaron decenas de miles de dolientes.
El ataque aéreo que causó la muerte de Jamenei y otros miembros de su familia ocurrió el 28 de febrero durante una ofensiva coordinada por Estados Unidos e Israel. Este conflicto, que ha generado devastación en la región, se encuentra actualmente en un alto al fuego que las autoridades iraníes consideran una victoria estratégica.
En medio del duelo nacional, el gobierno está organizando una semana de procesiones en honor a Jamenei. Su féretro fue trasladado al aire libre para que más ciudadanos pudieran ofrecer sus respetos, destacando el fervor público hacia el Estado. Durante la ceremonia, se exhibieron banderas que clamaban venganza contra los agresores.
A pesar de las expectativas de ver a Mojtaba Jamenei, este no ha aparecido públicamente desde el ataque, en el que supuestamente sufrió graves heridas. La ausencia ha dejado a algunos dolientes decepcionados, quienes esperaban que el nuevo líder emergiera durante los actos fúnebres.
Las autoridades informan que el conflicto ha dejado más de 3,000 muertos y enormes pérdidas económicas debido a la destrucción de infraestructuras. Sin embargo, Irán también logró atacar bases estadounidenses, lo que tuvo repercusiones en los precios globales de la energía y llevó a negociaciones de paz. Un acuerdo provisional busca desbloquear activos iraníes en el extranjero y aliviar sanciones.
Este domingo, líderes iraníes participaron en la ceremonia, que ha atraído multitudes masivas. La red de metro reportó un aumento significativo en el uso de sus servicios, evidenciando la afluencia de personas al centro de Teherán. Los restos de Jamenei serán trasladados a varias ciudades, incluyendo Qom y localidades santas en Irak, en una serie de ceremonias programadas para la semana. Las autoridades han planeado movilizar a millones para las próximas procesiones, asegurando transporte y alojamiento para los asistentes.







