El gobierno de la República Democrática del Congo ha reportado un saldo de 492 muertes y 1,528 casos confirmados por el brote de ébola que se originó en el este del país el 15 de mayo. Este incremento se refleja en el último boletín del Ministerio de Comunicación y Medios, que detalla una tasa de letalidad del 32.2%.
Actualmente, 628 pacientes se encuentran en aislamiento y 239 han logrado recuperarse. Además, el seguimiento de contactos se mantiene activo, con una tasa de rastreo del 81.5% y casi 10,000 personas bajo monitoreo.
Las autoridades están llevando a cabo actividades educativas y de sensibilización para promover la prevención y búsqueda temprana de atención médica en las comunidades afectadas. El brote se declaró en la provincia de Ituri, cercana a Uganda y Sudán del Sur, y se ha extendido a Kivu del Norte y Kivu del Sur.
El virus también ha llegado a Uganda, donde se han confirmado 20 contagios, incluidos 15 casos importados de la RDC. Francia ha reportado su primer caso positivo relacionado con un médico que regresó de una misión en la República Democrática del Congo.
La cepa responsable es la de Bundibugyo, que tiene una tasa de letalidad entre el 30% y el 50%, y para la cual no existe tratamiento autorizado. La Organización Mundial de la Salud ha calificado el riesgo de expansión en África subsahariana como «alto,» mientras que a nivel global se considera «bajo.»
Este brote, que empezó a circular en Ituri unos meses antes de su declaración oficial, se ha convertido en la tercera epidemia de ébola más grave registrada, solo superada por los brotes de África Occidental entre 2014 y 2016 y el que afectó al este del Congo entre 2018 y 2020. El ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de infectados y provoca fiebre hemorrágica grave.







