El contexto de las relaciones México-Estados Unidos se encuentra marcado por la persistente tensión diplomática, un año después de la abrupta ausencia de Donald Trump en la Cumbre del G7. Este hecho, ocurrido en junio de 2025, ha dado lugar a un deterioro significativo en las interacciones entre ambos países, especialmente en lo que respecta a la política exterior y la gestión de los asuntos bilaterales.
Desde aquel evento, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha observado un incremento en las hostilidades del Gobierno de Estados Unidos. Estas acciones incluyen la revisión de los 53 consulados mexicanos y la crítica a la presidenta Claudia Sheinbaum por su supuesta inacción frente al narcotráfico. Esta situación ha agregado complejidad al ya frágil entramado de relaciones entre ambas naciones.
A pesar de lo adverso del contexto, la Cancillería ha procurado establecer un nuevo encuentro entre el presidente estadounidense y la presidenta mexicana. Sin embargo, los dos líderes solo han mantenido relación a través de comunicados telefónicos y un encuentro presencial en diciembre del año pasado, durante el sorteo del Mundial de Fútbol en Washington.
En el marco de la revisión del T-MEC y las celebraciones del 250° aniversario de Estados Unidos, se podría haber esperado una reunión significativa. No obstante, la Cancillería ha comunicado a Palacio Nacional que no hay compromisos programados para tal encuentro en la agenda de la Casa Blanca.
De cara a los comicios del 3 de noviembre, el Partido Republicano enfrenta una desventaja en las encuestas de intención de voto, lo que disminuye las probabilidades de una cumbre de alto nivel. La reciente controversia sobre la captura de Ismael «el Mayo» Zambada en 2024 ha intensificado las tensiones, cuando Sheinbaum acusó a Trump de mentir, lo que ha complicado aún más el escenario diplomático.
La presidenta Sheinbaum ha planteado interrogantes críticas ante la falta de consistencia en la narrativa de la Embajada de Estados Unidos, que en ese entonces fue dirigida por Ken Salazar. Mientras en un museo de Nuevo México el FBI exhibía la avioneta utilizada en la captura del narcotraficante, la presidenta formuló una pregunta contundente: «¿Quién miente?». Este tipo de sucesos anticipa meses desafiantes en las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, donde México podría ir avanzando hacia un enfoque más asertivo en la política internacional, limitando el uso del «tema mexicano» en la retórica electoral estadounidense.







