La muerte del tigre de Bengala conocido como Kenzo ha generado gran preocupación en el Estado de México. La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente confirmaron que el ejemplar murió por una broncoaspiración de sangre, tras sufrir un impacto de bala en la cabeza.
La necropsia reveló que la herida entró por el párpado superior derecho y atravesó el paladar. Además, se encontraron otras lesiones por arma de fuego y una cortada de 11 centímetros en su cola. La muerte ocurrió durante un operativo de rescate tras su escape de un centro de cuidado animal.
El Secretariado de la Comisión para la Cooperación Ambiental inició una revisión del caso, basándose en una solicitud que alega la falta de protocolos adecuados para el manejo de fauna bajo custodia. La petición menciona irregularidades en el predio donde estaba resguardado el tigre y omisiones en la aplicación de las leyes ambientales.
Se recuerda que Kenzo fue herido por un elemento de seguridad que disparó cuando el tigre supuestamente intentó atacar a un veterinario. A pesar de recibir atención médica de inmediato, el animal falleció durante el traslado.
Las instituciones ambientalistas han defendido esta acción, argumentando que se trató de una medida necesaria para proteger la vida del personal involucrado. La revisión del caso se llevará a cabo en un plazo de 30 días, conforme al capítulo 24 del T-MEC.










