La Oficina Europea de Policía, Europol, ha emitido una alerta sobre la creciente influencia de redes criminales de Latinoamérica en Europa, destacando que una de cada cinco de estas organizaciones tiene vínculos con la región. Entre los grupos mencionados se encuentran el Primer Comando Criminal (PCC), el Clan del Golfo y Los Lobos.
El informe correspondiente a 2026 revela que han surgido 533 nuevas organizaciones criminales en Europa, elevando el total a 731, de las cuales 149 están conectadas con estructuras latinoamericanas. Estos grupos han comenzado a desplegar miembros en Europa, colaborando con organizaciones locales.
Latinoamérica se identifica como una fuente clave de drogas, además de estar relacionada con la trata de personas y delitos contra la propiedad. Los cárteles de la región, según el informe, presentan características comunes como una estructura jerárquica y un tamaño que varía entre 1,000 y 20,000 integrantes, con influencia en varios países.
El PCC de Brasil es uno de los grupos más destacados, ya que busca establecer células en Europa para actividades de lavado de dinero. Por su parte, el Clan del Golfo coordina el tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia puertos europeos, manteniendo control sobre toda la cadena de producción y distribución.
Los Lobos de Ecuador, según el informe, usan empresas de exportación de frutas como fachada para el tráfico de drogas y colaboran con organizaciones criminales albanesas para negociar envíos.
El estudio subraya que el problema radica en la colaboración entre cárteles latinoamericanos y grupos europeos, cada uno aprovechando sus fortalezas para obtener ganancias ilícitas. Además, estos grupos expertos en la producción de drogas sintéticas están extendiendo sus conocimientos al viejo continente.
Por último, se destaca el uso de estructuras comerciales legales como medio para facilitar el tráfico de cocaína, creando empresas en ambas regiones que sirven como cubierta para sus actividades delictivas.








