El primer accidente automotriz registrado en Chihuahua es un evento significativo en la historia de la movilidad en esta entidad. Este incidente ocurrió cuando solo había dos vehículos en circulación en la ciudad, ambos pertenecientes a figuras destacadas de la época. Este hecho marca un hito en el inicio de la era del automóvil en México.
A principios del siglo XX, la presencia de automóviles en las calles era excepcional. La mayor parte de la población se desplazaba a caballo o a pie, y cada vez que un coche pasaba, generaba curiosidad y asombro entre los transeúntes. El automóvil representaba una innovación que pocos podían adquirir o manejar, lo que acentuaba su carácter exclusivo.
Documentos históricos indican que el primer vehículo llegó a Chihuahua en 1902 gracias al empresario Mauricio Calderón, seguido poco después por un automóvil del gobernador Miguel Ahumada. Durante un tiempo, estos dos vehículos fueron los únicos en la capital del estado, lo que, a primera vista, parecía reducir las posibilidades de un accidente.
Sin embargo, a pesar de la aparente tranquilidad en las calles, los registros cuentan que ambos vehículos coincidieron y chocaron en una intersección. Aunque los daños fueron mínimos debido a la baja velocidad de los automóviles de la época, el incidente tuvo un impacto significativo en la memoria colectiva, siendo recordado y comentado por generaciones.
Con el tiempo, Chihuahua experimentó un aumento en la cantidad de coches, la apertura de talleres mecánicos y la posibilidad de alquiler de vehículos, lo que revolucionó las formas de movilidad de los habitantes y marcó el final de la era de asombro hacia el automóvil. Este cambio en la infraestructura urbana transformó la dinámica de desplazamiento en la región, sentando las bases para el crecimiento del tráfico vehicular en el futuro.










