El presidente argentino, Javier Milei, apoyó el pedido de los jugadores de la selección nacional sobre la soberanía de las islas Malvinas tras la victoria ante Inglaterra. Dijo que «las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático».
Durante una entrevista, Milei enfatizó que el deseo de los jugadores de expresarse es válido. Sin embargo, aclaró que un partido de fútbol no debe mezclarse con la política.
El mandatario mencionó que Argentina podría enfrentar una sanción económica de 30,000 dólares por parte de la FIFA por el incidente en el campo. Reiteró su compromiso con una solución diplomática, destacando avances recientes con Estados Unidos para reanudar negociaciones.
Milei también expresó que ciertos errores podrían tener consecuencias negativas, lo que fue interpretado como una crítica a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La controversia surge tras el despliegue de una bandera durante el partido, lo que ha llevado al Gobierno británico a solicitar una investigación a la FIFA. Las calles de Argentina se llenaron de mensajes y banderas en apoyo a la causa de las Malvinas, que llevan bajo soberanía británica desde 1833.
En este contexto, las autoridades de seguridad de Estados Unidos y la FIFA prohibieron el ingreso de banderas políticas al estadio.








