Irán y la posible clausura del Estrecho de Ormuz tras ataques de Estados Unidos
En una reciente sesión, el parlamento de Irán aprobó una medida que podría llevar al cierre del Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo vital que representa alrededor del 20 por ciento del consumo global de petróleo y gas. Esta decisión se produce en el contexto de crecientes tensiones luego de ataques de Estados Unidos a instalaciones nucleares iraníes.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, órgano decisorio que cuenta con la dirección de un designado por el Líder Supremo, evaluará la implementación de esta medida. La comunidad internacional, particularmente analistas económicos y especialistas en asuntos marítimos, advierte que tal acción podría desencadenar una alteración significativa en los precios del crudo y modificar las proyecciones de crecimiento económico mundial. Sin embargo, muchos ponen en duda la viabilidad de mantener un cierre prolongado del estrecho.
A raíz de esta amenaza, los futuros del petróleo Brent, una referencia internacional, aumentaron hasta un 3.2 por ciento, alcanzando los 79.50 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate, referencia para Estados Unidos, vio un incremento superior al 4 por ciento en la apertura de los mercados asiáticos.
El Estrecho de Ormuz, con sus 167 kilómetros de longitud, es crucial para el transporte de petróleo y gas, facilitando el tránsito de grandes buques cargueros. De acuerdo con datos proporcionados por la Administración de Información Energética de Estados Unidos, en el primer trimestre de 2025, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo pasaron diariamente por este estrecho, siendo este volumen un componente vital del consumo mundial.
Cerca del 84 por ciento del petróleo transportado por Ormuz se destina a mercados en Asia, especialmente en países como China, India, Japón y Corea del Sur. En este contexto, analistas como Hamidreza Azizi advierten que, si Irán opta por cerrar el estrecho, podría estar dispuesto a sacrificar su única fuente significativa de ingresos energéticos, asumiendo consecuencias económicas negativas a largo plazo.
Diversos actores internacionales también están replicando sus preocupaciones. Un alto funcionario estadounidense ha instado a China a interceder con Irán, argumentando que cualquier cierre del estrecho sería una decisión grave que podría perjudicar tanto a la economía iraní como a sus relaciones comerciales.
Este escenario plantea múltiples interrogantes sobre el futuro del mercado energético y la estabilidad regional, remarcando la importancia del Estrecho de Ormuz en el contexto geopolítico actual.




