El artista italiano Sandro Giacobbe, una de las voces más representativas de la balada romántica en español e italiano, falleció en su hogar de Cogorno, en la región de Liguria, a los 75 años. Su familia ha confirmado el deceso, que marca el cierre de una carrera que tocó profundamente a múltiples generaciones a través de sus emotivas composiciones.
Giacobbe es conocido por éxitos como «Signora mia», «El jardín prohibido» y «Gli occhi di tua madre», que se han convertido en parte esencial del repertorio sentimental en Europa y América Latina. Su música sigue viva, siendo redescubierta por nuevas audiencias en diversas plataformas y esquemas de difusión.
El funeral del célebre cantante se llevará a cabo en la catedral de Nostra Signora dell’Orto en Chiavari, una ceremonia que ha suscitado un sinnúmero de mensajes de condolencia y homenaje a través de las redes sociales.
Los informes de prensa indican que Giacobbe falleció a causa de complicaciones derivadas del cáncer de próstata, que le fue diagnosticado en 2015. Durante más de 10 años, el artista enfrentó la enfermedad, lo que resultó en una progresiva pérdida de movilidad que lo llevó a utilizar una silla de ruedas. En una emotiva entrevista en 2025, compartió públicamente sus desafíos, destacando su lucha con franqueza.
En su vida personal, Giacobbe estaba casado con Marina Peroni, su corista, con quien contrajo matrimonio en 2022. También deja dos hijos, Andrea y Alessandro, de un matrimonio anterior.
Nacido en Génova en 1949, Giacobbe abandonó sus estudios de contabilidad a los 16 años para dedicarse a la música. Su carrera despegó en los años 70 tras el éxito de «Signora mia», que alcanzó el top 10 en Italia. Su álbum debut, del mismo nombre, fue lanzado un año después y su canción «Il giardino proibito» se convirtió en un fenómeno en el mundo hispanohablante.
A lo largo de su trayectoria, Giacobbe se consolidó como una figura emblemática del género, con temas que capturaron la nostalgia y la emoción de su época. Aunque su producción musical disminuyó en los años 80, nunca dejó de conectar con su público y participó en actividades benéficas, incluyendo su rol como jugador y entrenador en la Nacional Cantanti, un colectivo que organiza eventos para recaudar fondos.
Más allá de su legado discográfico, Giacobbe dejó una huella indeleble en la música romántica, con un público que sigue apreciando sus obras y su singular capacidad para tocar el corazón de quienes le escuchan.








