La afición mexicana se reunió este domingo en el Centro Histórico y el Paseo de la Reforma para ver el partido de la selección nacional contra Inglaterra, a pesar de la tormenta y los filtros de seguridad. Miles de personas se acomodaron desde temprano en busca de la mejor ubicación para disfrutar el encuentro, que finalmente comenzó a las 7:00 de la tarde debido a las condiciones climáticas.
El Zócalo y la glorieta del Ángel de la Independencia fueron resguardados por elementos de seguridad que revisaron bolsas y mochilas para evitar la entrada de bebidas alcohólicas y objetos peligrosos. A pesar de las advertencias de las autoridades sobre la capacidad de los puntos de concentración, muchos asistentes ignoraron estas recomendaciones y forzaron el acceso al área de celebración.
La lluvia comenzó a caer alrededor de las 2:00 de la tarde y persistió hasta la noche. No obstante, la afición se mantuvo enérgica, saltando para mantenerse caliente a pesar del clima. Al inicio del partido, el protocolo de los himnos nacionales fue recibido con respeto, aunque el canto del himno mexicano resonó con fuerza entre los aficionados.
Durante el partido, México mostró un buen inicio y generó varias oportunidades de gol, pero el arquero inglés Jordan Pickford evitó que se concretaran. Inglaterra aprovechó su paciencia y, en un lapso de dos minutos, Jude Bellingham anotó dos goles que sorprendieron a los seguidores mexicanos. A pesar de los esfuerzos de Julián Quiñones, quien logró acortar distancias en el primer tiempo, un penalti convertido por Harry Kane amplió la ventaja inglesa.
El ánimo de la afición permaneció alto, y Raúl Jiménez consiguió un penal para poner el marcador 3-2. Sin embargo, a pesar de la insistencia de México por empatar, el árbitro finalmente marcó el final del encuentro, dejando a la selección fuera de la lucha por los cuartos de final.
A pesar del resultado, los seguidores expresaron satisfacción y orgullo por el desempeño del equipo. La salida del Fan Fest fue ordenada, reflejando la resiliencia de la afición ante la eliminación.







