Rolando Daza
Apunte:
Qué fin de año estamos viviendo: El sorteo del Mundial de Futbol con la presencia de los presidentes de México, Canadá y Estados Unidos. La salida del Fiscal Gertz Manero. La toma de las carreteras por parte de los transportistas y los agricultores. La rápida aprobación de la nueva Ley de Agua. El coche bomba que ahora sí fue señalado como terrorismo, entre otras situaciones. Una más, que algunos comentarios ha generado, es la reaparición pública del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con la presentación de su libro y que ha alimentado diversas teorías alrededor de sus intenciones.
En los círculos mediáticos se comentó que el fundador de Morena saldría de su retiro para la presentación de su libro, Grandeza (Planeta, 2025). Y es que, López Obrador, veía necesario retomar el control de su movimiento, la Cuarta Transformación.
Tal lectura se topa con señales que muestra la situación actual. Al cumplir su primer año de gobierno, Sheinbaum es la presidenta más popular de los últimos 15 años. Disfruta del respaldo dentro de México, también desde fuera, en gran parte, por la manera como enfrentó al presidente de Estados Unidos, con su política basada en las amenazas. Sheinbaum llega a su aniversario en el poder haciendo movimientos en su gabinete que le permiten mayor control político. Esas acciones ocasionan trastornar algunas decisiones que López Obrador tomó antes de retirarse.
Los cambios generan suposiciones de un desapego en su conexión con su tutor. Tal vez, la explicación es más pragmática. El periodista Jorge Zepeda señala que el primer año del sexenio es aún de transición, de evaluación de resultados, de equilibrar el tipo de gobierno que le heredaron y su propia visión de la administración pública. El último movimiento, la salida y cambio en la Fiscalía, muestra su mando total de las fuerzas del poder.
La oposición a Morena, observa un distanciamiento entre la presidenta y su antecesor. La mandataria, en su libro Diario de una transición histórica, señala que no hay, ni habrá, tal ruptura. No solo porque sería un error político, sino porque, lo dice en su texto, ella y el exmandatario coinciden en el diagnóstico y la forma de hacer política, la apuesta de su gobierno deben ser los pobres, el pueblo, al que se debe enganchar permanentemente en busca no solo de respaldo y legitimidad, sino también de defensa.
La reaparición de López Obrador no es una coincidencia. Hace un llamado a los mexicanos a respaldar a Sheinbaum. La presidenta agradece el gesto, pide calma. Una de las funciones de la historia, observar a lo lejos, prever. Lo de AMLO fue un regreso a lo público, un asomo para el pueblo, y mirar del otro lado, ver y ser visto.


