La presidenta de Honduras ha afirmado que su país no puede permitir más golpes de Estado ni fraudes electorales, haciendo referencia a la injerencia del gobierno estadounidense en el reciente proceso electoral del 30 de noviembre. Durante una ceremonia conmemorativa del bicentenario del Ejército hondureño en Tegucigalpa, enfatizó la necesidad de asegurar un futuro en el que prevalezcan la integridad territorial, la independencia y el respeto por la soberanía del país.
En este contexto, la mandataria destacó que se registraron amenazas de grupos criminales durante la jornada electoral, lo que, según ella, requiere una investigación por parte de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
Con el 99.40% de las actas escrutadas, la candidata del Partido Libertad y Refundación se situaba en tercer lugar, lejos de los líderes de los partidos Nacional y Liberal, quienes se encontraban en una reñida competencia por la presidencia.
Además, la presidenta criticó abiertamente la intervención del presidente de Estados Unidos, quien mostró apoyo a uno de los candidatos y sugirió un indulto para el expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico, lo que, según Castro, afectó el libre ejercicio del voto.
La mandataria también hizo alusión a denuncias de un posible fraude en el sistema de resultados preliminares, instando a la comunidad internacional, incluidos organismos como la ONU y la OEA, a investigar las irregularidades ocurridas durante el proceso electoral.
Con un mandato que concluirá en enero de 2026, Castro reafirmó su desafío ante la injerencia extranjera en los asuntos hondureños y anunció que el órgano electoral tiene un plazo de 30 días para emitir los resultados definitivos de las elecciones, en las que los ciudadanos eligieron no solo un presidente, sino también varios cargos legislativos y municipales.


