Dinamarca anunció que convocará al embajador de Estados Unidos tras el nombramiento, por parte de Washington, del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia. Landry expresó su intención de que la isla ártica pase a formar parte de Estados Unidos, declaración que Dinamarca calificó de inaceptable.
El ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, indicó que, en coordinación con representantes groenlandeses, el gobierno llamará al embajador estadounidense al Ministerio de Exteriores para exigir explicaciones. Rasmussen señaló que la designación constituye una “escalada” y subrayó que Dinamarca trabaja por canales diplomáticos para atajar la tensión derivada del renovado interés estadounidense en Groenlandia.
La primera ministra danesa y el presidente del gobierno de Groenlandia emitieron una declaración conjunta en la que reiteraron que no es legítimo anexionar territorios alegando motivos de seguridad internacional y pidieron respeto por la integridad territorial del Reino de Dinamarca. Ambos dirigentes afirmaron que Groenlandia “es de los groenlandeses” y que corresponde a la isla decidir su propio futuro, al tiempo que manifestaron disposición a cooperar con otros países siempre que haya respeto por sus valores y deseos.
Landry ha dicho que compatibilizará ese cargo voluntario con sus funciones como gobernador de Luisiana y ha declarado abiertamente que su misión será integrar Groenlandia a Estados Unidos. La iniciativa revive episodios anteriores de interés estadounidense sobre la isla, incluida la propuesta de adquisición que planteó el entonces presidente Donald Trump, lo que ya había suscitado críticas en Copenhague y en Nuuk.
Groenlandia, con una población aproximada de 57.000 habitantes en un territorio mayoritariamente cubierto por hielo, depende en gran medida de la pesca y de la ayuda económica de Dinamarca, que financia cerca de la mitad de su presupuesto. Desde 2010 posee un estatuto de autonomía que reconoce el derecho a la autodeterminación; la mayoría de la población respalda esa posibilidad, aunque los sondeos muestran rechazo a una incorporación a Estados Unidos si eso implicara pérdida de nivel de vida.
El ejecutivo autonómico actual agrupa a fuerzas independentistas moderadas y a una amplia mayoría parlamentaria. En el último año Dinamarca reforzó su inversión militar y económica en la isla y anunció medidas de reparación por prácticas coercitivas relacionadas con métodos anticonceptivos aplicadas en décadas pasadas a mujeres groenlandesas.
El nombramiento de un enviado especial y la reacción danesa subrayan el potencial de fricción en las relaciones transatlánticas sobre cuestiones de soberanía y seguridad en el Ártico, y dejan en evidencia la sensibilidad política que rodea al futuro de Groenlandia.



