La Unión Europea amplió por seis meses su régimen de sanciones económicas contra Rusia, endureciendo medidas destinadas a cortar recursos y frenar la propaganda del Kremlin.
El paquete contempla restricciones al comercio, las finanzas, la energía, la tecnología y los bienes de uso dual, así como medidas contra sectores industriales, de transporte y artículos de lujo.
Se prohíbe la importación o transferencia por vía marítima de petróleo crudo y ciertos derivados procedentes de Rusia hacia la UE.
Varios bancos rusos quedan excluidos del sistema internacional de transferencias SWIFT y se suspenden en la UE las actividades y licencias de medios vinculados a la desinformación respaldada por el Kremlin.
También se incorporan herramientas específicas para detectar y sancionar la elusión de estas sanciones.
El Consejo de la UE advierte que, mientras persistan las violaciones del Derecho Internacional por parte de Rusia, las medidas permanecerán vigentes y se valorará la adopción de nuevas acciones si fuera necesario.
Este régimen sancionador se originó tras la anexión de Crimea y fue ampliado con la escalada de la agresión contra Ucrania; además de las medidas sectoriales, la UE aplica prohibiciones de viaje y congelaciones de activos a personas y entidades implicadas.



