Diez personas murieron y varias permanecen en estado crítico tras un ataque masivo a tiros en un bar de Bekkersdal, en la provincia de Gauteng, Sudáfrica.
Una docena de hombres armados irrumpieron en el local KwaNoxolo, abrieron fuego de forma indiscriminada y huyeron en una camioneta blanca y un automóvil plateado; varias víctimas fueron alcanzadas mientras intentaban escapar.
La policía confirmó que una de las víctimas falleció posteriormente en el hospital y que otras nueve permanecen en estado crítico.
Las autoridades han identificado a dos sospechosos y aseguran que la investigación avanza con “pistas sólidas”, según el comisario adjunto regional.
Testigos relataron que los agresores hablaban mayoritariamente sesotho del sur, lo que orienta parte de las pesquisas.
El primer ministro interino de la provincia y la policía hicieron un llamamiento a la comunidad para aportar información que permita detener a los responsables y recuperar las armas.
La propietaria del bar fue detenida por presuntas irregularidades administrativas y falta de licencia para la venta de alcohol; las autoridades precisaron que ese arresto no está vinculado al ataque armado.
La zona permanece bajo fuerte presencia policial mientras se buscan los motivos y el resto de los implicados.
En el contexto nacional, los homicidios son un problema persistente en Sudáfrica, con miles de asesinatos cada año y un promedio de decenas de muertes violentas diarias.
Casos similares han ocurrido recientemente, incluyendo un tiroteo en un bar clandestino en Saulsville que dejó alrededor de once muertos, lo que subraya la magnitud del desafío en seguridad pública.



