En Maiduguri, capital del estado de Borno, una explosión en una mezquita durante las oraciones dejó cinco personas muertas y 35 heridas, informó la policía, subrayando el impacto local inmediato del ataque.
El comando de policía de Borno señaló que en el lugar se encontraron fragmentos de lo que podría ser un chaleco suicida, por lo que las autoridades describen el hecho como un probable atentado suicida.
El episodio se suma a la serie de ataques que afectan al noreste de Nigeria, donde el Estado enfrenta a múltiples grupos armados, entre ellos Boko Haram y su escisión alineada con el Estado Islámico en África Occidental.
Según Naciones Unidas, miles de personas han sido asesinadas y millones han sido desplazadas de sus hogares desde el inicio del conflicto en la región.
Ninguna organización ha reivindicado por ahora el ataque; el uso de atacantes suicidas ha sido una táctica característica de Boko Haram en la zona.
El grupo insurgente inició su sublevación en Borno con el objetivo de establecer un califato, y pese a operaciones militares y cooperación regional, los ataques esporádicos continúan amenazando a la población civil.
Analistas señalan que el empleo de atacantes suicidas ha disminuido en años recientes, aunque el grupo mantiene la capacidad para recurrir a esa modalidad, lo que mantiene la alerta entre las autoridades y la comunidad.




