En Cuba habrá cortes programados que afectarán de forma simultánea al 58 % del país durante la franja de mayor demanda en la tarde-noche, informó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), con impacto directo en usuarios urbanos y rurales.
El Gobierno atribuye la crisis a la falta de divisas para comprar petróleo, al aumento de sanciones estadounidenses y a las constantes averías en centrales termoeléctricas envejecidas.
También influye la presión internacional sobre el suministro de crudo proveniente de Venezuela, que cubre en torno a un tercio de las necesidades de la isla.
La UNE prevé una capacidad de generación de 1 366 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3 200 MW en la franja de mayor consumo.
El déficit alcanzará 1 834 MW y la afectación estimada —la potencia que se desconectará para evitar apagones desordenados— llegará a 1 864 MW.
Seis de las 16 unidades termoeléctricas operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos; estas plantas aportan alrededor del 40 % del mix energético.
Además, 95 centrales de generación distribuida (motores) y dos patanas no funcionan por falta de combustible (diésel y fueloil), y cerca de diez unidades están paradas por ausencia de lubricantes.
Expertos independientes señalan que la crisis responde a una infrafinanciación crónica del sector, que está totalmente en manos del Estado desde el triunfo de la revolución, y estiman que serían necesarios entre 8 000 y 10 000 millones de dólares para sanear el sistema.
El Gobierno responsabiliza a las sanciones y denuncia una «asfixia energética»; los prolongados apagones han lastrado la actividad económica, que se ha contraído en más de un 15 % según cifras oficiales, y han sido detonante de protestas en los últimos años.



