La detención en Polonia de un arqueólogo ruso ha provocado una protesta oficial de Moscú y medidas que repercuten en ciudadanos e instituciones rusas, incluida una recomendación oficial de limitar los viajes a ese país.
El Ministerio de Exteriores ruso citó al embajador de Polonia en Moscú para expresar su queja por la detención, que se produjo a petición de las autoridades de Ucrania en el marco de una orden internacional de arresto.
Exteriores afirmó que las acusaciones están relacionadas con actividades científicas desarrolladas por el arqueólogo durante una expedición en un territorio que Rusia considera parte integral de su federación, la península de Crimea.
La diplomacia rusa señaló que Interpol no dio curso a la solicitud ucrania y subrayó que el científico visitó varios países europeos sin impedimentos, según sus declaraciones.
Rusia presentó al representante polaco documentación que, según indicó, acredita que el investigador —empleado del museo Hermitage— lleva décadas realizando trabajos arqueológicos en la península de Kerch y que obtuvo los permisos necesarios, incluidas autorizaciones previas a 2014.
Las autoridades rusas añadieron que todos los hallazgos del arqueólogo fueron entregados al museo de Crimea Oriental y que esas piezas incrementaron el patrimonio cultural de los pueblos de la región.
El Ministerio de Exteriores exigió la liberación inmediata del ciudadano ruso y su no extradición a Ucrania, y el Kremlin calificó la detención en Polonia de arbitraria; el encargado de negocios ruso en Varsovia pidió a los ciudadanos rusos abstenerse de viajar a Polonia salvo que sea imprescindible.
Las autoridades polacas justificaron la detención por investigaciones presuntamente ilegales en la península de Crimea y un tribunal municipal decretó la prisión preventiva del detenido por 40 días.



