La policía australiana informó que artefactos explosivos caseros —entre ellos bombas de tubo y un dispositivo con forma de pelota de tenis— fueron arrojados contra una multitud en la playa de Bondi antes del tiroteo que tuvo lugar durante una celebración de Janucá, aunque esos artefactos no detonaron, según documentos judiciales.
Uno de los presuntos autores, identificado por las autoridades como Sajid Akram, de 50 años, fue abatido por la policía y, según la investigación, poseía seis armas de fuego. Su hijo, Naveed Akram, de 24 años, enfrenta 59 cargos, incluidos asesinato y delitos vinculados al terrorismo, de acuerdo con las acusaciones presentadas por la fiscalía.
Las autoridades sostienen que el ataque fue planeado durante varios meses. Entre las evidencias aportadas al tribunal figura un reconocimiento previo al parque de Bondi y grabaciones que mostrarían al padre y al hijo entrenando con armas en una zona rural de Nueva Gales del Sur. También apareció en uno de los teléfonos un video en el que ambos, sentados frente a una bandera atribuida al autodenominado Estado Islámico, hacen declaraciones en inglés sobre sus supuestos motivos y critican a los sionistas, según los documentos.
Imágenes de circuito cerrado, según la policía, registraron a los hombres trasladando desde una vivienda de alquiler en el distrito de Campsie objetos largos y envueltos en mantas hasta un vehículo. Las autoridades creen que esos bultos contenían dos escopetas de un solo cañón, un rifle Beretta, varias bombas de tubo, un artefacto con forma de pelota de tenis y un dispositivo explosivo improvisado de gran tamaño. Antes de comenzar a disparar, habrían arrojado algunos de esos artefactos contra la multitud, sin que estallaran, según la declaración judicial.
En la vivienda vinculada a los sospechosos, la policía reportó el hallazgo de piezas impresas en 3D para un componente de escopeta, material para la fabricación de bombas y copias del Corán. Las autoridades mantienen una investigación en curso para esclarecer la dinámica del ataque, la responsabilidad penal de los implicados y posibles vínculos ideológicos o logísticos.
El hecho ha provocado conmoción pública y reavivado en Australia el debate sobre el endurecimiento de la regulación de armas de fuego y la necesidad de intensificar las acciones contra el antisemitismo. Las afirmaciones referidas aquí provienen de la policía y de documentos presentados ante el tribunal; corresponderá al proceso judicial determinar la veracidad de los cargos.



