En la Ciudad de México, familiares y compañeros de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa realizaron una peregrinación a la Basílica de Guadalupe para reiterar su demanda de verdad y justicia ante la persistente impunidad del caso. La visita al recinto religioso se presenta como una acción de alcance local y simbólico en la búsqueda de respuestas.
Como es tradicional, las familias realizaron la peregrinación para encomendar la búsqueda de los normalistas, en una de las expresiones más representativas de su lucha. La movilización salió de la Glorieta de Peralvillo y avanzó hacia la basílica, ubicada al norte de la capital.
Durante el trayecto los manifestantes portaron pancartas y corearon el lema «Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos», en demanda de la aparición con vida de los estudiantes. La jornada concluyó con una misa en la basílica, donde los familiares agradecieron al recinto por recibirlos.
Los familiares señalan que el caso sigue sin resolverse pese a promesas de las autoridades para esclarecerlo. La actual administración se ha comprometido a abrir nuevas líneas de investigación y a retomar contacto con exintegrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
Una madre de los desaparecidos, Hilda Hernández Rivera, dijo que el amor a sus hijos les da fortaleza para seguir exigiendo justicia y describió la investigación como estancada en la administración anterior. Expresó además la esperanza de que los expertos del GIEI, incluidos Carlos Beristain y Ángela Buitrago, puedan retomar las pesquisas.
Hernández expresó que la presidenta se comprometió a contactar a esos especialistas y que tanto Beristain como Buitrago han mostrado disposición para regresar. Aclaró que su crítica busca señalar lo que no avanza y contribuir al avance de las investigaciones.
El caso se remonta a la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Rural de Ayotzinapa cuando se dirigían a la Ciudad de México para participar en una manifestación, y se ha convertido en un símbolo de las desapariciones en el país. Según el registro oficial, en México hay más de 133.000 personas reportadas como desaparecidas o no localizadas.



